Todos tenemos un campo electromagnético que se expande y abarca varios pies alrededor de nuestro cuerpo físico, y que cambia de forma, amplitud y frecuencia vibratoria, de acuerdo a nuestras emociones.
Cuando nuestro estado emocional es coherente, armonioso, llenado con gratitud, certeza, tranquilidad, verdad, etc., ese campo electromagnético se manifiesta organizado, con alta vibración, atrayendo situaciones y eventos que tienen esa misma frecuencia vibracional.
Si por el contrario, nuestro estado emocional es ambivalente, con miedos, mentiras, secretos, envidias, rencores, etc., ese campo va a estar desarmonizado, generando atracción a situaciones que tienen la misma baja frecuencia.
Por eso, es importante respirar profundo, pausar, escucharse, conectarse con uno mismo para sentir, entender su propio estado de ánimo, si baja o sube, frente a qué y frente a quien. Esto implica que «no en todas las fiestas se baila», y que tenemos que aprender a desapegarnos de lo que no ayude a mantener nuestra armonía y frecuencia alta.
Nos estamos dando cuenta que nuestras experiencias de vida dependen, no de afuera, sino de ir conectando con lo que resuene con ese campo electromagnetico generado en nosotros.


Deja un comentario